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Cultura

Ejercitar la Memoria

Pegatinas tipograficas reactivan memoria a 50 años del golpe: arte en la calle contra el negacionismo, por memoria verdad y justicia colectiva

Por Juan Pablo Pérez
De Frente al Futuro #1

Pegatina de Resistencias Tipográficas por los 50 años del Golpe (1976-2026)

Me acaba de informar [un amigo] militar,
que se espera un golpe sangriento para marzo. 
Los servicios de inteligencia calculan 
una cuota de 30 mil muertos. 

Haroldo Conti, 2 de enero de 1976

En una carta al escritor y amigo Roberto Fernández Retamar, fechada el 2 de enero de 1976, Haroldo Conti cuenta con certeza la elocuente crónica de una muerte anunciada. Un conocido militar le anticipaba y ratificaba que los servicios de inteligencia esperaban para marzo un golpe sangriento con una cuota que alcanzaría a los 30.000 muertos. Entre otras cosas, la urgente esquela decía que las mayores bajas las iban a sufrir los compañeros que estaban expuestos en sus trabajos de superficie y, a la vez, manifestaba el éxito “contagioso” de su novela Mascaró, el cazador americano, que la propia dictadura censuró y prohibió su lectura.

La épica del número 30.000 confronta nuestra historia de avasallamientos y persecuciones políticas que vuelve sobre la resignificación constante de un pasado en disputa. Los actuales oficialismos en Argentina, en algunos países sudamericanos y también europeos, vienen implementando a nivel institucional políticas de memoria con una clara estrategia negacionista ante los genocidios perpetrados en el siglo XX. Desentenderse de los crímenes de lesa humanidad, ejecutados de manera clandestina por un Estado desaparecedor con metodologías y tácticas a diferentes escalas, como en las fosas comunes durante el franquismo en España, el holocausto en la Segunda Guerra Mundial y hasta poner en discusión el número de los 30.000 detenidos-desaparecidos en la cruenta y despiadada dictadura cívico-militar, evidencia la aplicación sistemática de programas estructurales que abarca a los gobiernos neoliberales y fascistas, con el apoyo comunicacional de los poderes tecnoculturales de gran impacto en la subjetividad global, cuyo objetivo fundamental es horadar y desmantelar la histórica lucha en democracia de los organismos de derechos humanos en la construcción de Memoria, Verdad y Justicia. 

Este avasallamiento de los derechos y conquistas sociales nos lleva a pensar la pregunta de cómo configurar nuevos imaginarios de lucha y de organización colectiva, solidaria y afectivista, para enfrentar el crecimiento de los discursos negacionistas y de odio, que vienen acompañados de políticas antipopulares, de falta de justicia —cooptada por el poder político y medios masivos de información—, y sostenidas bajo el incremento en el espacio público de las fuerzas represivas del Estado. 

Dicho desafío nos lleva a retomar el ejercicio de Memoria a partir de las convocatorias de pegatinas tipográficas en la calle que agitaba la artista Hilda Paz cada 24 de marzo. La Hilda de los bernales ponía el cuerpo con la gráfica en la calle, con engrudo y esténciles, sumando, a la vez, una aficheada bajo la estrategia popular de la literatura de cordel, con el afán de interpelar a la concurrencia de a pie con un tendedero público de árbol a árbol en plena Avenida de Mayo, y así vibrar al compás de la marcha de las Madres. Experiencia gráfica comunitaria que solía continuar al día siguiente, también con un cordel de afiches expuestos al viento, frente al Río de la Plata, en la pérgola de la costanera de Quilmes, descentrando la poetización política de la acción gráfica al borde del río, allá por las riberas últimas en los márgenes sures de la ciudad. 

La imaginación poético-política es una potencia latente que, como forma simbólica y experimental, confronta con creces la normalización de sentidos hegemonizada por el neoliberalismo. Por ello, el arte recupera el espesor de la palabra gráfica para diseminar en las calles el compromiso de múltiples aristas que atraviesa la vida cotidiana. 

Resistencias Tipográficas promueve acciones de arte urgente a través del material de archivo acumulado, resguardado desde el año 2015, y de nuevas producciones para cada convocatoria que, ante distintas coyunturas históricas, agitan políticamente la palabra poética e irreverente, que encuentra en la letra impresa un vocabulario visual para interpelar críticamente el contexto social. Los precarios afiches artesanales salen y entran del arte sin reparos, entre la calle y la institución, merodean los bordes de esa frontera porosa que el campo artístico busca cooptar y desactivar. Los afiches tipográficos se infiltran y aprovechan su intromisión como estrategia de acción en tiempos convulsionados de negacionismo, odio y miseria planificada.

La propuesta Ejercitar la memoria por los 50 años del último Golpe de Estado cívico-militar, reúne afiches de artistas, activistas y grupos que se suman al colectivo Resistencias Tipográficas, coordinado junto a Raquel Masci, a modo de collage a muchas manos. La intención de esta convocatoria es interpelar a las nuevas generaciones, quienes han desaprendido los procesos de lucha y memoria sedimentados por las Madres, Abuelas, HIJOS y Organismos de Derechos Humanos, para lo cual proponemos la acción gráfica de volver a pedagogizar los lazos con nuestra historia reciente. Las historias de cada uno de los mojones de una cadena de significantes que construyeron las marcas profundas de Memoria, Verdad y Justicia, ideas-fuerza que las juventudes deben apropiarse para reproducirlas y multiplicarlas como parte del entramado futuro de un horizonte transformador.

La diversidad de producciones gráficas traman un ruido visual, intenso, áspero, verborrágico, muchas veces irónico, punzante y poético en su dispersión de tamaños y colores. Lenguajes que abonan sobre el deseo de resonar activamente por fuera de la lógica neoliberal imperante. Ante el horror al vacío político y la saturación visual de las redes sociales, ocupamos la calle e intervenimos los espacios institucionales bajo una estética de teatralización barroquizante. Las tipografías se expanden, superpuestas y abigarradas, murmurando en su propio lenguaje la frágil construcción de memoria, y la necesidad de reafirmar permanentemente el consenso democrático sobre la violencia ilegal en manos del Estado que torturó, asesinó y desapareció a 30.000 compañerxs.

La gráfica en la calle pondera el sentido profundo de la palabra encarnada, altiva y disonante, con olor a tinta, atravesada por los sueños de lucha de distintas generaciones. Sacudir las palabras y frases impresas orientan el intercambio de una comunidad dinámica y comprometida, que se reconoce como tal en cada pegatina callejera, vinculada al arte fuera de sí, en su condición de reciprocidad delirante y amorosa. 

En la plaza, en la calle y en los barrios la tarea pedagógica camina bajo el imaginario de reconstruir el tejido social para resistir de forma colectiva, amparados en el anhelo de un horizonte vital y más justo que haga habitable esta cruenta realidad.

Archivo Resistencias Tipográficas

Coordiando por Raquel Masci y Juan Pablo Pérez

Alejandro Thornton / Alicia Herrero / Andrés Garavelli / Artistas para el Pueblo / Cintia Orellana / Claudio Mangifesta / Coop. Gráfica La Voz de la Mujer / Corda-Doberti / Cristian Profilo / Diego Lazcano / Edén Bastida Kullick / Félix Torrez / Gabriela Alonso / Gloria Gráfica / Gonzalo Crespo / G.R.A.S.A. / Grupo Cuatro / Hilda Paz / Hugo Vidal / Javier del Olmo / Juan Pablo Pérez / Laura Kuperman / Lucía Bianchi / Magianegra Letterpress / Mariana Chiesa Mateo / Mónica Damario / Nelda Ramos / Norberto José Martínez / Raquel Masci / Reina Escofet / Rubén Sassano / Samuel Montalvetti / Vanina Prajs /