Desde 1976, un proyecto de saqueo articulo deuda, fuga y desindustrializacion, subordinando la democracia y erosionando soberania y condiciones de vida.
El poder judicial, sin autocrítica ni reformas profundas, opera con selectividad penal y uso político, afectando la igualdad y debilitando la democracia.
La dictadura arraso proyectos, cultura e imaginacion colectiva: del impulso transformador se paso a un presente sin horizontes, con desigualdad y perdida social.
Cultura como trinchera: memoria, organizacion y arte resisten la censura y el neoliberalismo, construyendo comunidad, identidad y horizonte emancipatorio colectivo.