El artículo analiza el fútbol como un terreno de disputa geopolítica frente al avance del capitalismo financiero y las corporaciones globales, exponiendo cómo la Selección Argentina y los clubes de barrio resisten como bastiones de identidad y cohesión popular para reivindicar, frente al avance del individualismo y el debilitamiento de los Estados, la necesidad imperiosa de recuperar el sentido de comunidad afectiva y construir un proyecto de nación soberano y colectivo.
La dictadura arraso proyectos, cultura e imaginacion colectiva: del impulso transformador se paso a un presente sin horizontes, con desigualdad y perdida social.